sábado, 10 de diciembre de 2011


Ausencia de ti.

En qué hondonada esconderé mi alma para que no vea tu ausencia que como un sol terrible, sin ocaso, brilla definitiva y despiadada? En que hondada esconderé mi deseo, tan penetrante y calcinante, imposible de evadir y doloroso al sentir a grado tal de querer dejar de existir...donde la locura se convirtió en la única esperanza, donde la normalidad lleva a desolación y depresión, vivo tranquilo por no padecer de esos males, vivo tranquilo porque mis allegados los esquivan también...en que hondada fuimos a caer, que la vida de vuelta en vuelta nos ha de traer, al olvido dejamos lo bello para buscar encontrarlo de nuevo, muy pocos muros y demasiadas letras, tantos muros como paredes y de pinturas como de letras hay tantas, y el tiempo ni mencionar quiero. Solo da la vuelta y mira atrás, revive el pasado para progresar, no importan incoherencias, quien dice que mañana no es 12 diciembre también, mientras miras el pasado, la vida sigue avanzando, te olvidaré entonces insistencia culposa, para un día enfrentarte y decirte que nunca paso nada, y fue solo un deseo mal concebido, y una muerte anunciada, de un amor que nunca debía ser, porque tú culpa tenías dueño, y abrazada andabas gozando las delicias del amor, y terminar diciendo en que hondonada esconderé mi alma para que tu ausencia no me alcance y me calcine por los versos que nunca debieron ser. 

Felipe Duke


Alexander Pope.Eloisa to Abelard (Eternal sunshine of the spotless mind).



Para ti el destino, tipo grave, ordenar Un suspenso frío del placer y del dolor; Tu vida una larga calma, de reposo sujeto muertos; No hay pulso que los disturbios, y no hay sangre que brilla. Sin embargo, como el mar, los vientos antes de se les enseñó a volar, O mover el  espíritu ordenó el flujo de las aguas; Suave como el sueño de un olvido santo, Y suave como la apertura de destellos de promesas del cielo.

How happy is the blameless vestal's lot!

The world forgetting, by the world forgot.
Eternal sunshine of the spotless mind!
Each pray'r accepted, and each wish resign'd;
Labour and rest, that equal periods keep;
"Obedient slumbers that can wake and weep;"
Desires compos'd, affections ever ev'n,
Tears that delight, and sighs that waft to Heav'n.
Grace shines around her with serenest beams,
And whisp'ring angels prompt her golden dreams.
For her th' unfading rose of Eden blooms,
And wings of seraphs shed divine perfumes,
For her the Spouse prepares the bridal ring,
For her white virgins hymeneals sing,
To sounds of heav'nly harps she dies away,
And melts in visions of eternal day.